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La negación en el proceso de duelo

  • 18 ago 2014
  • 4 Min. de lectura

La primera etapa puede ser como un momento de shock o negación en que a la persona le cuesta creer la pérdida. El organismo mental y físico se demora en entender que la persona o situación ha terminado. La persona puede quedar en un estado de ausencia que puede ser en menor o mayor grado y que puede durar un momento como varios días.


Al saberse de forma repentina que algo o alguien ha muerto, se ha ido, termina una relación, se crea el mecanismo psicológico de la negación como forma de evitar el dolor que produce esa terrible noticia.


Han existido casos de personas que se disocian en los momentos que saben que algo o alguien se va e incluso duran meses ausentes. Luego, al volver a ser conscientes se les pregunta que pasó en ese tiempo y simplemente no lo recuerdan. Las personas quedan aparentemente funcionales, logran hacer sus actividades diarias pero aunque está su presencia, es como si su mente no estuviera.


En este estado, las personas no lloran, es como si no sintieran, se ausentan de su cuerpo y sus emociones.


Imaginemos el caso de la señora Lina, recibe la noticia que a su esposo le da un ataque cardiaco repentino en el que muere de forma fulminante, la reacción de la señora Lina al recibir la noticia es asombrarse e inmediatamente es como si sus emociones se fueran, queda paralizada y comienza a realizar todos los arreglos fúnebres, pensar que hacer con los niños pequeños que tienen, etc. Ella toma acciones automáticas, no llora, sus ojos se ven ausentes, no tiene emociones, queda así por 6 meses. Finalmente una mañana no puede levantarse de su cama, no para de llorar y llorar y llorar, cae en una fuerte depresión y comienza su proceso de duelo.


La negación le da a la mayoría de personas, pero pasado un corto tiempo logran entender la pérdida y comienzan con el proceso emocional y el dolor del duelo.

Existen otras formas de hacer negación frente a situaciones de pérdidas y rupturas ya que si bien nuestros ojos ven que la persona no está o la situación terminó; A nuestro cerebro y estructura mental le cuesta entender y desprenderse de la presencia de esa persona. Así que es común que ocurran este tipo de

pensamientos dentro de la negación:


  • No creerlo: “No lo puedo creer… no es posible…” “no hemos terminado… solo estamos dándonos un tiempo”, “él/ella va a volver conmigo”, “el/ella no ha muerto”


  • Imaginería: Fantasear con que aun ve a la persona, que no ha muerto, que le ve en el supermercado, en el banco, la gente se le parece y trata de encontrarle entre la multitud. O imaginar que su pareja que le ha dejado va a cambiar, volverá, se arrepentirá.


  • Justificación: muy común en pérdidas afectivas, como una forma de no aceptar que la persona se vaya, se tienen pensamientos que justifican la acción del otro: “El me dejó, se fue con otra… pero él es bueno, no quiero culparlo, él es lo mejor, lo más lindo del mundo… y va a volver.. y lo estaré esperando…”


Un ejemplo es el de Mario, él tenía un matrimonio aparentemente normal, pero un día su esposa llega y le dice que ya no lo ama y le pide el divorcio. Mario no lo puede creer, sin tener la oportunidad de hacer algo por mejorar o darle un chance a la relación, su esposa simplemente se va. Luego se entera que ella está saliendo con otra persona. Mario sin poder creerlo aún, considera que es un tiempo que necesita ella, ya que se casaron muy jóvenes y de pronto necesita un espacio, pero volverá. Piensa continuamente y fantasea con la escena de como ella va a volver, o cómo va a despertar un día reflexionando y decide que va a pedirle a Mario que lo intenten de nuevo. Mario se imagina los lugares donde ella suele ir, y va a esos sitios con la esperanza de que se encuentren. Aun sabiendo que está saliendo con otro piensa “ella es buena, de pronto está es confundida, pero es buena, es la mejor mujer del mundo”:


Mario se puede quedar un buen tiempo en esas. Solo en el momento que entienda que se fue, que realmente la relación terminó, comenzará su proceso de duelo.

La negación puede hacer que un duelo se complique, si la persona no sale de este estado, no realizará su duelo, y si no lo hace, no se podrá sanar esta situación.


Es doloroso, pero hay que tomar la decisión de darse cuenta que se fue esa persona o que murió o que eso se acabó, una excelente forma de hacerlo es hacer una carta, escribirle al fallecido, a la expareja o a esa etapa que terminó diciendo que le duele que se haya terminado, pero que se da cuenta que todo acabó, despida y dígale adiós, y anote que comienza su duelo y aunque le duela, estará seguro/a que podrá salir de esto y la vida sigue. Tome esta carta léala y quémela, deje que las cenizas se las lleve el viento.


Ingrid Gómez

Psicóloga asesora de procesos afectivos y crecimiento interior.

Creadora de Prosperlove

www.prosperlove.com

 
 
 

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