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Te dejé de querer…

  • 16 jun 2014
  • 5 Min. de lectura

Por Ingrid Gómez

El duelo no solo es duro para quien le terminan una relación, lo es también para quien decide acabarla.

Se cree que el que termina un noviazgo o un matrimonio es un ser sin sentimientos, egoísta, la sociedad los critica, la misma familia le cuesta respaldar su decisión, se vuelve el malo de la película mientras que su ex es la pobre víctima.

Pero son muy pocas las personas que terminan una relación que se sienten en paz, lo cierto es que en relaciones importantes, tomar la decisión de acabar no es algo que se haga de un momento a otro, hay dudas, hay confusión interna, hay muchas emociones encontradas.

Estas personas suelen hacer una balanza de la relación, inicialmente tratan de hacer una negociación interna en tratar de aguantar los aspectos negativos de la pareja y su insatisfacción para no acabar la relación, lo intentan, pero pasan los días y se dan cuenta que no son felices.

Dana, casada hace 18 años con su único novio de su vida quien conoció en el colegio, tienen dos hijos hermosos, un matrimonio aparentemente normal. Pero Dana hace un par de años se siente mal, comienza con ansiedad y depresión, aparentemente la causa es desconocida, lo cierto es que ella no ha querido aceptar que no es feliz en su matrimonio. Finalmente se da cuenta que la insatisfacción en su vida es que no se siente contenta con su marido, ve como su vida se convirtió en una monotonía y dejó de vivir etapas importantes en su vida. Solo conoce a su marido y siente que no le satisface en su vida ni sexualmente. Tiene unas ganas inmensas de salir corriendo y vivir!. Pero ¿cómo terminar su relación?, ella se tortura mentalmente pensando en el sufrimiento que le generará a sus hijos, la crítica de su familia, el dolor terrible que le generará a su esposo. Así que decide intentarlo, confrontar el tema. Su esposo la ama demasiado, quiere conservar su matrimonio, y claro, como lo que se siente en riesgo se quiere más, hace de todo para reconquistarla, asiste a psicoterapia, mejora en diferentes aspectos, trata de ser un mejor hombre para ella. Sin embargo a Dana no le cambia su sentimiento, ella siente que lo ama como su buen amigo, compañero, padre de sus hijos, pero no como su pareja. Ella en silencio sufre, se siente miserable y culpable, piensa “¿mi marido es un hombre maravilloso, porque no lo puedo querer, soy una mala mujer?”. Siguen los días y Dana cada vez se da más cuenta que no quiere seguir casada, hasta que toma la decisión, se separa. En ese momento todo se derrumba, los hijos se alteran, su marido entra en una depresión terrible, sus padres le dan la espalda, muchos piensan que ella es una mala mujer y su marido es el bueno que sufre, ahora le toca más duro con las responsabilidades del hogar y económicas. No tiene paz, por momentos piensa que debió intentarlo más, pero por otro lado está segura que tomó la decisión correcta. Empieza una etapa ambigua para Dana, por un lado feliz de que tiene un anhelada libertad, pero por otro difícil porque tiene que levantar una nueva estructura personal, social y como madre, se siente intranquila, con miedo y depresión.

Camilo conoce a una mujer maravillosa, desde que la ve siente que es la mujer con quien quiere estar, es bonita, agradable, inteligente, le gusta, la pasa bien con ella. El suele tener una personalidad impulsiva así que se emociona frente a tan maravillosa mujer y no la puede perder. Así que le pide que sean novios al poco tiempo de conocerla y comienza a decirle que es la mujer de su vida, que la había estado buscando. Pronto él deberá entregar el apartamento, le propone que busquen un lugar juntos y se vayan a vivir juntos. Así pues, se van juntos a vivir al mes y medio de noviazgo, Camilo está totalmente decidido y emocionadísimo, realmente cree que está con la mujer ideal para él. Pero comienza a pasar el tiempo, en una etapa tan temprana comienzan a convivir y él comienza a conocer una faceta que no conocía de Carolina, ve una mujer inmadura, dependiente, que tiene actitudes de niña chiquita, sin embargo es tierna, muy bonita, vale la pena no colocar atención a lo que no le gusta e intentarlo. Pasan los días y él comienza a sentir una sensación rara, le empieza a dar irritabilidad y mal genio por todo, se siente encerrado, controlado, comienza a sentir pereza de estar con Carolina e incluso se reduce el deseo sexual por ella. Piensa internamente “¿pero qué me pasa?, ¿y ahora que hago? ¿cómo deshago esto?. Por su lado Carolina comienza a sufrir y a sentir que su novio es un tipo malo y egoísta y que no se interesa por sus sentimientos. Sin embargo ella sigue ahí, esperando que él cambie y se porte bien. Camilo ya no puede más y le dice que se va a ir de la casa. Carolina no lo puede creer, solo piensa y dice que es un desgraciado, que para qué la ilusiona, le promete el cielo y la tierra para luego dejarla. Camilo se siente desgraciado y no entiende que le pasó, se da cuenta que fue muy rápido en la relación y que no se dio el tiempo para conocer mejor más a Carolina y ese fue su error, sufre por ella ya que si le alcanzó a tomar cariño, pero de alguna manera le perdió el gusto y la atracción que sentía por ella. Se siente terrible, con culpa, remordimiento y dolor, son muchas emociones y lo único que quiere es escapar de todo.

Estas cosas, desafortunadamente pasan! Las relaciones afectivas no se comportan de forma exacta ni perfecta, y existen muchas variables que pueden acabar con el sentimiento y la atracción.

¿Porqué se deja de querer? No hay una respuesta a esta pregunta, son muchos los aspectos que disminuyen la atracción y el sentimientos en las parejas, algunos de ellos pueden ser aguantar muchos desplantes y maltratados lo que con el tiempo acaba el amor, huecos que siempre han existido pero que hasta ahora son evidentes, disminución significativa del deseo sexual al otro, la baja química entre ambos, no nutrir la relación, la falta de cariño, atención, reconocimiento, vacíos creados en la relación.

Las personas dejan que terminan la relación sufren igual o incluso más que quienes fueron “dejados” y también deben hacer un proceso de duelo.

Ingrid Gómez

Asesora de procesos afectivos

Creadora de Prosperlove

www.prosperlove.com

 
 
 

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